El arte del meme

 

El arte del meme reside en captar la precipitación de lo que siendo tragedia se convierte en comedia. Este es su complicado y universal humor: articular un tema serio y una forma frívola como compendio de la clamorosa insignificancia del drama humano cotidiano. Por lo demás, un humor de derrota… La derrota de los otros, sí, pero fundamentalmente la nuestra; por ello es un telón que siempre esconde tras de sí un espejo.

Como cuando decía Horacio:

Quid rides? Mutato nomine de te fábula narratur.[1]

No obstante, también lo usamos como dedicatoria sin nombre, como conclusión sin argumento, como confesión sin consecuencia; pero pienso, muy independiente a estos usos, que lo suyo, lo del meme, es hacer reír en el vacío de la expectativa defraudada.

No resulta raro entonces que sea el humor predilecto de nuestro tiempo, después de todo, ¿de qué puede reírse nuestra generación si no es de lo que no ha logrado?

 

[1] Sátiras I, 1, 69.  « ¿De qué ríes?, si cambias de nombre la historia habla de ti.»

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