El maldito estilo de telegrama

Sin embargo, nos compete, bajo la tormenta de Dios, Oh poetas, erguidos y con la cabeza descubierta, Asir con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre, Y pasar, envuelto en canción, ese regalo divino a la gente. Hölderlin

Alegoría onírica de un «news feed»

Me soñé entre una muchedumbre de personas que presenciaban un concurso de enanos, donde un honorable jurado de enanos otorgaba los más puntos posibles a aquellos otros enanos que gritaran más fuerte “¡soy un gigante!”.